Veloz el viento corre, hace sonar el pasto
De carne y canciones en esta tierra me basto
Sonido de cuatro patas cabalgando
Me hacen recordar lo que valgo
El atardecer se ve al final del paisaje
Ya casi el sol se esconde bajo la mesa
Observo mientras recojo la cereza
Llené de ellas muchos sacos que no pesan
En la madrugada no se callan los lugares
Decía una llanera que varias cosas me explicó
Me contó de aventuras salvajes
Y hasta a un beso se negó
Puedo ser de la ciudad, pero me enamoré de su extensión
De los altos arboles que sombrean, del galope del cimarrón
Del clima seco y recia actitud, nunca mostré tanta inquietud
Por brindar con aquellos señores de tierras firmes ¡Salud!