Cuando creí que me
había abandonado
Porque ya no tenía ni
un verso más,
Cuándo te escribía en
las noches pensando,
reflexionando, agonizando,
soledad.
Te busco en la Caracas
de silla de ruedas
Y alarma de vehículo chillón
Te busco en tu dulce
delincuencia que hace
que me detenga, mire
hacia atrás,
y si escucho que algo pasa
me refugio en la
plegaria del deseo y nada más.
Hoy, por fin, te hallé
en semejanza, arisca,
en desobediencia, en tu
razón,
perdida, pero no en el
espacio,
sencilla, así como eras
antes de escaparte
de mis manos que son
sudorosas de tanta
tinta usar y de tanto
papel arrugar, de tanta noche
Carqueña de conflictos
sin solución.
Devolviéndome el
soneto, la copla y la rima,
devolviéndome el romanticismo,
el criollismo y el
surrealismo.
Devolviéndome la cartas
perdidas,
devolviéndome la
poesía.