domingo, 7 de junio de 2015

Mi primer oficio.

Cuando creí que me había abandonado
Porque ya no tenía ni un verso más,
Cuándo te escribía en las noches pensando,
reflexionando, agonizando, soledad.
Te busco en la Caracas de silla de ruedas
Y  alarma de vehículo chillón
Te busco en tu dulce delincuencia que hace
que me detenga, mire hacia atrás,
y si escucho que algo pasa
me refugio en la plegaria del deseo y nada más.
Hoy, por fin, te hallé en semejanza, arisca,
en desobediencia, en tu razón,
perdida, pero no en el espacio,
sencilla, así como eras antes de escaparte
de mis manos que son sudorosas de tanta
tinta usar y de tanto papel arrugar, de tanta noche
Carqueña de conflictos sin solución.
Devolviéndome el soneto, la copla y la rima,
devolviéndome el romanticismo,
el criollismo y el surrealismo.
Devolviéndome la cartas perdidas,

devolviéndome la poesía.