Inverné un siglo entero
Me congelé y mi cuerpo se conservó
Desde los cabellos hasta el talón
Solo fue físico para ser certero.
No tenía emociones vivas, se quedaron en el hielo
Se deslizaron gota a gota y se desvanecieron
Soy otro yo pero en el mismo cuerpo
Sólo tuve un daño y fue mi corazón, quedó tuerto.
Musa, míreme de nuevo porque no siento nada
Vine a escribir un cuento de amor, no de hadas
Si de amor no he de conseguir nada en su mirada
Tomaré un nuevo rumbo para otra enamorada
Conseguí a damiselas que nunca entenderé
Suavemente me sedujeron y tuve que ceder
Volvían aquellas gotas que se habían evaporado
Tomé mi lápiz y comencé nuevos relatos
La belleza de la niña es algo natural
Su sonrisa pícara con el arreglo floral
Desbordaba en un bosque aquel deseo primitivo
Lo leía más claro en sus ojos fijos
Los rayos del sol lo hacen todo más claro
La luna le da un impulso de sensualidad
Si la niña a cualquier hora muestra su divinidad
Me condena a deseos
muy caros
Las emociones escucharon y se despertaron
Se apabullaron, se espabilaron
De un solo salto en el pico bolívar fueron bajando
Cuando llegaron al suelo no pensaron dos veces, la besaron
Relate entonces la historia usted
Si el amor es igual hasta un siglo después
Volví a ser el mismo que era hacía unos 100 años
Aquel buen hombre con un corazón muy llano
Aquel beso, aquel primer amor
Vertieron las lecciones en las lágrimas
Se vertió esta historia en las páginas
Pero aprendió la que esperó con un gran dolor
Me senté en la fuente a pensar de la aventura
No volverla a ver sí que me asustaba
No volver a repetirlo me llenaba de pavura
Ahí fue cuando entendí que la muchacha me encantaba