domingo, 26 de marzo de 2017

¡Calle, Carta Democratica Inteamericana y más calle!


A dos días de iniciar una nueva sesión en la Organización de Estados Americanos, con petición previa de 14 países solicitando la incorporación a la agenda del “Caso Venezuela" podemos ver cómo la comunidad internacional vuelve a volcar su mirada a nuestro país. Aquí podemos reconocer la labor de la Asamblea Nacional y de algunos partidos políticos quienes han hecho un lobby importante en el continente y hoy por hoy, la crisis política en Venezuela vuelve a ser noticia entre los latinoamericanos.

                En Venezuela existe, como he dicho en reiteradas oportunidades, un clima de incertidumbre generado por la inacción de los partidos. La agenda que se presenta para estas organizaciones es el proceso de validación, sin embargo, vale acotar que esto no es una victoria del hipócrita diálogo Gobierno-Oposición, sino que es un proceso que decide iniciar el CNE al cual, varios partidos decidieron sumarse. No obstante, cabe acotar que la "validación" no es un proceso legal, quiere decir que no tiene reglas claras y tampoco es auditable. A esta agenda, decidieron sumarse algunos partidos que en ocasiones en tildado al gobierno de dictadura pero buscan legitimarse en un proceso llevado a cabo por el gobierno y sin ningún tipo de acompañamiento por parte de entes internacionales o acuerdos entre las partes.

                En términos constitucionales, tenemos en puerta unas elecciones regionales que se ven atractivas para los partidos, sobretodo para quienes cumplieron el objetivo de validar y midieron fuerzas a nivel regional. Para la sorpresa de algunos, de otros no tanto, el domingo 26 de Marzo dirigentes del chavismo declararon ante la prensa que “los partidos no son los que dicen si lograron o no la validación, es el CNE, hasta ahora ningún partido se ha validado” quiere decir que no se descarta una clásica jugada del chavismo que pretenda retrasar el proceso de elecciones por medio de argumentos leguleyos. De suceder tal aberración a los principios constitucionales, estaríamos repitiendo la historia que con el olvidado referéndum revocatorio del año pasado.

                  Esta ruptura del hilo constitucional que pasa también por la violación a la libertad de expresión de dirigentes políticos e intelectuales, ha sido argumento tangible para el Secretario General de la OEA, quien ve con preocupación la situación en nuestro país.

En este sentido, la CDI es un mecanismo que se utiliza para hacer un llamado al mundo que, en un país miembro de la OEA se están violando derechos constitucionales e inclusive derechos humanos. La CDI contempla una serie de acompañamientos internacionales que la OEA puede hacer, como por ejemplo, misiones humanitarias que avalen la crisis social que vive Venezuela, así como misiones electorales que vengan a acompañar dichos procesos. Esta primera etapa de la CDI debe darse con total normalidad, de negar Venezuela la entrada a dichas misiones y seguir con la violación de derechos constitucionales, se procedería a la expulsión del país de la organización como penalización máxima. En todo caso, la CDI es una especie de ultimátum a los gobiernos que pretenden menoscabar los principios democráticos en el continente. Bajo ninguna circunstancia, y para desmontar cualquier conspiración intervencionista, la CDI no contempla ocupación militar, de hecho, esto violaría los principios de la OEA.

¿Es la solución al conflicto de los venezolanos? No, sin embargo, es una medida de presión política que no se debe descartar, todo lo contrario, se debe acelerar el desenmascaramiento de la crisis política y social que vive nuestro país. ¿Internacionalmente nos ofrece resultados? Sí, pues uno de los países preocupados porque se discuta el caso Venezuela es Uruguay, país que siempre mantuvo muy buenas relaciones con el gobierno de Chávez y de Nicolás Maduro.

A esto es importante agregar que la agenda no puede resumirse al ámbito internacional, pues la agitación política en las calles debe aumentar y la presión popular debe hacerse de forma organizada, aquí somos claves el movimiento estudiantil, los partidos políticos, los movimientos sociales, los sindicatos, gremios y asociaciones. Es por ello que la CDI, la presión Internacional, la calle y la protesta como bandera, deben ser el norte de una oposición que realmente busque un cambio de gobierno por vías constitucionales, así como cualquier otro proceso que contemple una salida de este gobierno por las vías democráticas.


lunes, 6 de marzo de 2017

¿Juventud en Política?

               La juventud desde siempre se ha mostrado como el actor más puro dentro de los movimientos sociales. Por ello, “La Juventud” tal y como se presenta, es una voz que nunca deja de ser escuchada, pues siempre está llamada a decir la verdad sin necesidad de pensar en costos políticos. Esta esencia de ser joven que ha quedado plasmada en la memoria colectiva desde hace muchísimos años en nuestro país, es la que hoy nos permite decir que somos uno de los sectores de la sociedad con mayor legitimidad.

                Venezuela es un país que no goza de libertades y mucho menos oportunidades para los jóvenes. Por supuesto, le debemos esto a quienes son responsables de que hoy nuestro país esté sumido en la miseria y que en consecuencia hayan más compañeros haciendo colas por comida que en colegios y universidades.

                La acción política sería un error resumirla a la mera militancia partidista, pues se atentaría contra la concepción del hombre como “animal político”, quien posee capacidades naturales de socialización y de organización, dando cabida a la ejecución de sus planteamientos no sólo desde partidos sino desde instituciones, fundaciones, universidades, movimientos sociales de tipo cultural, académico, entre otros.

Con lo anterior queda claro que la política está íntimamente vinculada al quehacer que permita beneficiarnos a todos como colectivo, tras el reconocimiento de garantías individuales, es decir, sería un error caer en el debate en el que cayeron  las generaciones pasadas sobre si la política es sucia o no lo es, pues la política será sucia en la medida que sus actores así lo sean.

                ¿Qué pasa con la juventud partidista? No quiero cometer uno de los pecados capitales para la sociología como lo es caer en la generalización,  sin embargo, creo que existe una visión muy unificada sobre el poco papel de decisión, la poca discusión y formación teórica, y la muy escaza rigurosidad que hoy existe en las juveniles nacionales de los partidos. Hoy pareciera que las juventudes están destinadas a hacer amén de lo que digan las cúpulas dentro de las organizaciones políticas, malgastando todo el capital que como jóvenes podemos aportar para salir de la crisis.

Los jóvenes deberíamos estar más a la cabeza de los procesos, porque sí y porque nos toca, porque como jóvenes debemos asumir la responsabilidad histórica de levantar nuestras voces ante cualquier injusticia. Los procesos que asumamos, deben ir encausados por restablecer la democracia en nuestro país, sólo en democracia empezaremos a dar pasos hacia una Venezuela de bienestar.  

                Los partidos políticos tienen una naturaleza hegemónica. No sólo les interesa ocupar todos los espacios de representación, lo cual es legítimo, sino también buscan manejar los discursos que subyacen éstas organizaciones, lo cual representa una amenaza a la que debemos estar alerta, debido a que esto conlleva al sometimiento por parte de los partidos a espacios que deben ser autónomos y cuya voluntad auténtica, los cuales bajo esta realidad, pierden su norte y su esencia.

                Hoy Venezuela vive unos tiempos difíciles, pero lo que lo hace más difícil dentro de ésta crisis social y humanitaria, es que son muy pocas las voluntades políticas que se presentan como una oposición tajante a la par del régimen. No hay movilización alguna, no hay debate en las calles, nuestras plazas no congregan a sus ciudadanos y las noticias son cada vez peores. Ya la gente no se indigna por saber que un venezolano está preso porque representa una amenaza para el gobierno.

Ante esta realidad, la irreverencia debería ser el camino que permita a Venezuela superar los estragos que le han generado, en la que los jóvenes libres constituyen un pilar de acción fundamental para enfrentar al régimen y la inacción u omisión, quizás cómplice, de muchos actores.