miércoles, 16 de marzo de 2016

Caminos.

Al no saber.

Cuántos secretos no esconde ese empedrado,
esa pared, cuántos ladrillos no tenía Berlín,
y aún así cayó.

Cuánta falta no hicieron los que se fueron,
cuanta falta hacen ahora, cuánta harán después.
Cuántos escenarios de miserias nos quedan por ver.

Cuántos deseos no se fueron en globos, sino en tren.
Cuántos amores no se despidieron sin saber.
Cuánta lagrima suelta, ante aquella huella perdida,
aquél café sobre la mesa, aquella querella, aquél papel.

Cuántos azares nos esperan, cuánta falta y de qué.
Cuánto puño encontrado que se queja, cuánta sábana
vacía que también.

Cuántos son los cantos y exigencia que me traes, alma mía,
que ando en mis labores y sólo me detengo a espabilar.
Si el orgullo me descoce las venas, y la sangre me deshidrata la piel,
no temas, alma mía, ya hoy es un nuevo amanecer.