domingo, 8 de septiembre de 2013

Hermana.

Quédense tranquilos que no me enamoré
Mejor póngase cómodos y que nadie se vaya
Cuando no sabía que escribir, ahí la encontré
Y hoy echo los versos de mi compañera de batalla

Con ella comparto mucho, hasta el vientre materno
Ella mayor que yo pero en un amor eterno
Con muchos defectos que no consigo soportar
Pero con aquella sonrisa luego de haberme hecho maldad

Cuando estoy mal, deprimido, cuando nadie me escucha
Cruzo la sala, abro una puerta y ella conmigo en la lucha
Los dos con visiones muy distintas del mundo
Pero siempre a mi lado enfrentando la realidad

Hoy quise escribirle sin ningún motivo
Si les digo qué me inspiró, fueron sus ojos olivos
Compartir nuestros días siempre resulta interesante
Y siempre pregunta interesada cómo va mi sueño más grande

Normalmente a todos asusta con su cara de bravura
En la casa la gente ni pregunta por la estudiante de arquitectura
Algún día será mi ministra de insfraestructura

Llenará a Venezuela de vanguardia sin pavura

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